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domingo, 20 de septiembre de 2009

Agujero negro

La existencia de los agujeros negros, cuerpos supermasivos para los cuales la velocidad de escape es infinita, no está plenamente demostrada. Se cree que se trata de astros que se originan debido a la contracción gravitatoria de una masa 2,5 veces superior a la masa solar y con una densidad del orden de 107 g/cm³. A causa de la enorme intensidad del campo gravitatorio creado, la velocidad de escape desde su superficie es indefinida, y ni tan siquiera la luz (que alcanza la máxima velocidad posible en el universo, 300.000 km/s) puede salir al exterior; debido a ello, es invisible para cualquier observador exterior, y de ahí su nombre. La aparición de un agujero negro representa el último estadio de la evolución de una estrella cuya masa original fuese superior a 1,4 masas solares y que hubiese pasado por las fases de supernova y de estrella de neutrones de gran masa. Para intentar descubrir la presencia de cuerpos de este tipo se estudian las potentes fuentes de rayos X del universo y los movimientos extraños de cuerpos que forman sistemas dobles con agujeros negros. De este estudio puede inferirse la presencia de un cuerpo denso e invisible a partir del movimiento que describe su compañero, visible y menos denso, en torno del centro de masas del sistema. Experimentalmente se comprueba, además, que cuando se lleva a cabo la determinación de la masa total de un cúmulo de galaxias, gracias a la medición de la radiación procedente de él, el valor total obtenido es inferior al que se deduce cuando se estudia el movimiento del cúmulo, lo que permite concluir que una gran parte de su masa es invisible y, por lo tanto, puede estar constituido por agujeros negros.

sábado, 19 de mayo de 2007

La atmósfera protectora

Si algo impide el paso de asteroides asesinos, es la atmósfera. Imaginemos que nos lanzamos a una piscina desde diferentes alturas: cuanto más alto subamos, más dura nos parecerá el agua. Algo similar ocurre con el aire, que es menos fluido a medida que aumentamos la velocidad para desplazarnos por él. A mayor rapidez, menor penetración. Para los meteoritos que llegan a una velocidad de hasta 100.000 km/h, el aire es tan intransitable como la arena de una playa de guijarros. La resistencia que ofrece es tal que el aerolito se frena de golpe y su energía cinética se transforma en calor: la temperatura asciende a millares de grados en menos de un segundo y este brusco cambio funde la superficie del meteorito. El aire que tiene delante se comprime y calienta, y la consecuencia es que alrededor de la piedra se forma un campo luminoso. Eso son en realidad los que nos parecen los astros más brillantes y que, al irse fundiendo y desplazando, dejan tras de sí un polvo incandescente que forma la cola luminosa y brillante de las estrellas fugaces.

sábado, 28 de abril de 2007

La Tierra, un enorme imán

La Tierra es un enorme imán cuyos polos cambian repentinamente, lo cual representa un misterio para los científicos. La brújula, que hoy señala al norte, hace 700.000 años indicaba al sur. En los últimos cinco millones de años hubo cuatro grandes períodos magnéticos. El polo magnético terrestre ha cambiado de norte a sur y de sur al norte, más de 170 veces desde que existe la Tierra. Nuestro planeta perderá su magnetismo dentro de 4.000 años.

Curiosidades